EL BLOG DE LA ABUELA

04 septiembre 2009

Hace tiempo, no mucho, una o dos semanas, navegando por estas tormentosas aguas de la Internet di con un blog muy interesante y que me pareció entrañable: El Blog de la Abuela (en realidad Intitulado "A mis 95 años", pero caí en cuenta de que llegué a destiempo. Dejé mi comentario y a la vuelta de los días recibí el siguiente correo:

Hola, José Antonio.
Desde el blog en apoyo al “Premio Maria Amelia López Soliño” a la mejor bitácora escrita por una persona de la tercera edad, te agradecemos el cariñoso comentario de condolencia dejado en su blog y te animamos a estimular a los más mayores a seguir su ejemplo.
Sentimos mucho también la muerte de tu madre, y estamos convencidos de que ella y Maria Amelia serán ahora grandes amigas.

Un fuerte abrazo

Al cual contesté del siguiente modo:

Gracias mil por el comentario y el sentido pésame. Tengan por seguro que animaré a las personas mayores a seguir el ejemplo de Amalia. De hecho, por la misma época en que ella comenzó su blog, hice mi labor con mi madre, pero ella siempre se mostró reacia a la nueva tecnología, a pesar de las ventajas que reconocía. Mucho tiene que ver el gusto y el afán de romper resistencias. Mi madre rompía muchas cadenas, pero como nos ocurre a todos, de que se le metía alguna idea...
En fin, hoy por hoy, en uno de los blogs en que colaboro, el editor creo un espacio especial precisamente para motivar a las personas mayores a participar en la red contando sus anécdotas, biografía, reflexiones y demás. El sitio es: http://www.speakwithoutinterruption.com/site/ . Ahí, en la pestaña ABOUT US encontrarán un par de links: "People advising people" y "Real Life Episodes", que llevan a estos blogs donde se puede colaborar sin condición.

Estoy seguro que esta información les servirá.

Finalmente cabe mencionar que he encontrado en la red muchos blogs y sitios creados por personas mayores de 60, con o sin ayuda de personas más jóvenes (nietos, hijos, yernos), pero no siempre se hace evidente el autor o autora. En la medida de lo posible cuenten con mis espacios para promover su premio y concitar a otros a seguir el ejemplo de María Amalia.
Comparto con ustedes esta correspondencia con la esperanza de sembrar la inquietud y la curiosidad en todos aquellos amables lectores que nos siguen, jóvenes o ancianos.
En otro de nuestros espacios comentaremos el blog aquí aludido, mismo que los invitamos a leer y disfrutar. Por lo pronto, quede aquí la pulla.

¿VOTAR O ANULAR? FALSO DILEMA

03 julio 2009

En casi vísperas de las elecciones intermedias a celebrarse el próximo domingo 5 de julio en México, y en las que se elegirán diputados locales y federales, presidentes municipales, y en algunos estados gobernadores, algunos medios, opinadores, políticos, académicos, comunicadores han venido presentando el fenómeno del aparente movimiento pro voto nulo y voto blanco con variopintas descripciones. Ya como esfuerzo ridículo por inútil, ya como un intento de desestabilizar el sistema democrático mexicano, ya como una amenaza al sistema de partidos, ya como una aberración democrática; ora cual salida estúpida y marginal variedad del abstencionismo...
En fin, palabras más o menos, exactas o inexactas, la reacción no se ha hecho esperar. Incluso el dilema original entre votar o no votar se ha traducido falsamente entre votar o anular, como si el voto nulo no fuera en sí mismo una opción de sufragio válida y legítima, debidamente comprendida en el código electoral mexicano, aunque cucha en sus definiciones respecto a su uso e interpretación por parte de electores, autoridades, legisladores, juzgadores, pueblo y elegidos.

Falso dilema
El dilema en cuestión hoy como siempre es y ha sido votar o no votar. Por supuesto, siempre en este dilema y apuntando al mejoramiento del sistema político de corte democrático, es preferible votar a no hacerlo, o sea asistir y ejercer el derecho en vez de abstenerse (que también es un derecho, admitámoslo, por muy aborrecible que se antoje a algunos).

El "movimiento", si se le puede llamar tal a la ola "reaccionaria" totalmente espontánea y natural surgida de las filas de la gente por sí sola, y que tiene en jaque a los "políticos profesionales" hoy, a lo que apuesta es a promover el voto y no lo contrario. Pero a votar con auténtica libertad y haciendo empleo de todas y cualquiera de las opciones legalmente estatuidas para el efecto de la emisión del sufragio. O sea, en palabras llanas: VOTA, POR QUIEN QUIERAS Y COMO QUIERAS, PERO VOTA CON CLARIDAD, CONTUNDENCIA Y DECISIÓN.

Por otra parte, entre los críticos de dicha reacción no faltan los que han calificado al fenómeno también de "microrrevolución" o hasta lo han bautizado como "movimiento anulacionista". En el afán de ubicar los fundamentos ideológicos, hay los que han pretendido construir una telaraña de "teoría política", para tratar de entender y contener conceptualmente una onda que, extrañamente para sus ojos, carece de foco, de cabeza, de liderazgo específico y evidente. Ha habido muchos que también han reclamado a la supuesta élite detrás del fenómeno (élite que en todo caso se conformó a posteriori) el trazo de propuestas concretas a demandar y realizar tras las elecciones.

Están los que han denominado al voto nulo como el futuro termidor (cuya etimología alude al hecho de dar calor) de la democracia mexicana, en franca y preocupada alusión al undécimo mes del calendario republicano francés, que empezaba el 19 de julio y terminaba el 17 de agosto, y durante el cual ("9 de termidor") se suscitó el episodio del golpe de Estado con que la Revolución Francesa dio fin al Terror e instauró en su lugar la reacción de la Convención (27 de julio de 1794).

La cabeza de la Hydra

Pues bien, poniéndonos el saco luego de lo que hemos expuesto en artículos previos de forma escrita y auditiva, daremos el gusto y mostraremos primero que en efecto la gente puede sorprender organizada alrededor de un tema, idea, concepto, hecho o sentimiento que la resulta de sentido común, y para ello no hace falta una voz primigenia y estentórea, una batuta intencional y voluntaria; basta la difusión y el consentimiento de lo que se cree justo y adecuado.
Es principio básico del liderazgo que la gente elige a su líder y hay de aquél que se ostente como tal sin el justo reconocimiento del grupo. De aquí los temores y muy comprensibles, pues siempre se estima y así ha sido más de una vez que la gente sin rienda puede causar más estropicio que orden. ¿Esto es una razón política justificante del control o la modernidad comunicativa revelará caras inimaginadas tras el potencial de la gente vista ya no más como una masa informe, deforme, amorfa y conforme, sino como un cuerpo con muchas cabezas y múltiples corazones tan individuales como interdependientes?

Más allá de cualquier populismo trasnochado, de cualquier forma de mesianismo, lo que hoy se experimenta en México es la cohesión de ciertos grupos entre la gente a partir de un sentimiento y unas ideas compartidas. Si estas fueron sustentadas por lo dicho en una página web perdida, o por un académico o un político profesional, poco importa. Lo relevante es la fuerza que pudo tener para suscitar una reacción espontanea que diera pie a breves intentos de acción organizada en la forma de manifestaciones de diversos tipos aquí y allá.
¿Durará? Lo que tenga que durar, ni más ni menos, hasta lograr la satisfacción de los individuos adheridos. ¿Gestará otro nivel de relación y conciencia social? Ya lo ha hecho, ha mostrado que existe en verdad la tan discutida y dudosa por inasible e invisible conciencia social. ¿Sembrará propuestas?
Las propuestas están ahí desde hace mucho, son simples; ni muy alejadas ni muy cercanas a las promesas de campaña de unos y otros, están incluidas a la letra en el espíritu de la nación y del Estado (distingámoslo, por favor, del gobierno; Estado = Gobierno + Territorio + Población) consagrado en la Constitución tan vapuleada, tan olvidada, tan manoseada. Pero sobre eso nos extenderemos en la siguiente entrega.

PIENSA TU VOTO. Aprendiendo a votar

29 junio 2009

Votar es una acción que se nos antoja sencilla, y lo es cuando se la mira superficialmente: basta hacer fila en una casilla electoral, cruzar una opción en una o varias boletas y, tan tan, eso es todo.
Pero si lo que uno quiere es que su voto sea efectivo es necesario tomar en cuenta algunas consideraciones que generalmente no se nos enseña ni en la escuela, ni nos informan los medios de comunicación.

Hoy que en México está tan llevada y traída la discusión en torno al voto blanco y el voto nulo, se impone por salud de la democracia mexicana hacer ciertas precisiones.
Para que,
por parte de los escrutadores que conforman la Mesa Directiva de toda casilla, un voto sea considerado VOTO VÁLIDO (o comprometido o diferenciado, como algunos han denominado), el elector DEBE REGISTRAR SU VOTO SOLAMENTE COMO SE MUESTRA EN LA ILUSTRACIÓN. Cualquiera de las variantes mostradas se cuentan como voto válido.
En cambio, si el elector no sigue los lineamientos anteriores y al momento de registrar su voto cae en uno de los siguientes ejemplos, los escrutadores consideran tal voto nulo. Estos ejemplos, que pueden tener como origen el error de parte del individuo que emite su voto, pueden ser hechos también con todo propósito.

Esto último lo menciono porque, quienes se han dedicado recientemente a promover que la gente vote, pero que vote nulo no están haciendo de manera correcta la distinción de los modos de anulación y la manera como se relacionan estos con la aparente intencionalidad detrás de ello.

Para el caso de las boletas que incluyen candidaturas comunes entre partidos, pero los partidos fueron registrados en las mismas individualmente con su propio recuadro y no en un diseño conjunto representando la coalición, también existe una manera de identificar el voto nulo y el voto válido. Es el caso que se muestra en la tercera ilustración.
Debe considerarse, que estos ejemplos no tienen nada que ver con la otra opción denominada VOTO BLANCO. Generalmente, pero no siempre, dependiendo del número de partidos registrados y espacios o recuadros en la boleta, puede o debe existir un recuadro en blanco. Este recuadro da la posibilidad al elector de anotar en el espacio el nombre de un partido o candidato no registrado y/o cruzarlo como en los otros casos. Este NO ES UN VOTO NULO siempre y cuando no caiga en una de las muestras de la segunda ilustración.
Es importante destacar que TODAS LAS FORMAS DE VOTACIÓN CUENTAN. El hecho de que nuestras legislaciones federal y locales no tengan normas de procedimientos que determinen qué hacer con los votos nulos y blancos, en caso de ser su número superior al de los partidos o candidatos registrados y votados, no obsta para que conste este hecho. TODAS LAS FORMAS DE VOTACIÓN CUENTAN, y para muestra basta constatar que entre los muchos documentos que deben llenar y firmar los funcionarios de casilla, entre actas y reportes están aquellos en los que se asientan TODOS los resultados.
Si las formas de votación que hoy se discuten NULO Y BLANCO sólo tienen valor estadístico, no por ello pierden su carácter de opción válida y legal. Es tarea de legisladores y juzgadores interpretar y definir el significado de tales datos para el mejoramiento de nuestra incipiente democracia. Las encuestas recientes arrojan que hay la posibilidad de que el voto nulo o blanco (aún confundidos por los mismos encuestadores) alcance porcentajes nunca vistos de entre el 15 y el 18% de la votación en las próximas elecciones intermedias a celebrarse el 5 de julio de 2009. De ser así o aún superior, la tercera fuerza electoral que hasta ahora ha sido el Partido de la Revolución Democrática (PRD) bajaría en las preferencias. Y aun cuando no fuera así, el solo dato debería ser leído en principio como la señal de un electorado que no se siente debidamente representado por ninguna de los partidos existentes. No se trata de indecisos o solo de ciudadanos descontentos. Sino sería la evidencia de que o el sistema de partidos actual está rebasado y caduco, o el cambio cívico en la población está gestando un nuevo nicho que requiere atención más dedicada y moderna. En el supuesto de que rebasara esta tendencia a todos, el indicio significaría algo más: el estado debería ser reformado desde la raíz y con la mayor prontitud posible.
Votemos, como queramos, por quien queramos, pero ejerzamos ese derecho (que no obligación, como algunos quieren hacernos creer falsamente).
Pensar el voto, es aprender a elegir y configurar el tipo de democracia que nos queremos dar.

VOTAR O NO VOTAR

11 junio 2009

VOTO BLANCO E INGOBERNABILIDAD. UN TEMA QUE ALGUNOS EVADEN

Por José Antonio de la Vega Torres

(Publicado originalmente el 6 de junio de 2006 en mi blog VETA Personal)

Como más de 900 mil mexicanos, recientemente recibí mi nombramiento como funcionario de casilla para el distrito en el que habito. Igualmente se me capacitó para efectuar mi rol adecuadamente y he descubierto algunas cosas que, estoy seguro, la mayoría de nosotros en nuestra calidad de ciudadanos desconocemos, en parte por natural ignorancia de los menesteres propios del proceso electoral y la ley, y en parte por desidia.

Bien, es momento de abrir los ojos a todos aquellos que como yo, no alcanzan a ver un riesgo real, latente y no poco probable de las elecciones en ciernes a celebrarse el próximo 2 de julio de 2006. Dicho riesgo es ni más ni menos la posible ingobernabilidad de México.

No trato de ser alarmista ni cosa parecida, solo referiré una serie de deducciones producto del análisis de dos hechos concretos y que en gran medida coincide con las observaciones de otros; con la diferencia de que en mi calidad de funcionario de casilla, especialmente como escrutador (contador de votos), me veré cercanamente involucrado en tal posibilidad como lo harán miles de otros en mi situación. Y esto lo explicaré mediante el planteamiento de tres escenarios probables derivados de los resultados de las encuestas actuales que indican la percepción de los electores sobre la carrera hacia la presidencia.

Un tema evadido

El primer hecho concreto tiene que ver con la posibilidad que otorga la ley electoral de emitir lo que en otros países se conoce como “voto blanco” y que aquí se ha denominado como voto por “candidatos no registrados”. Un tema que la mayoría de los analistas con voz en los medios masivos de comunicación no ha tocado o de plano evade.

Ocurre que todos aquellos indecisos o en desacuerdo con los candidatos registrados pueden marcar en su boleta electoral la casilla para “candidatos no registrados”. En dicho espacio pueden poner su nombre (si quieren ser presidentes o senadores o diputados), o pueden escribir “Cantinflas”, “Subcomandante Marcos, “Víctor González Torres”, “Dr. Simi”, “Perico el de los Palotes”, el nombre que quieran de la persona que crean digna de ejercer el cargo indicado en la boleta (presidente, senador o diputado). Pero cuando lo hagan deberán tener en consideración algo que nadie nos ha dicho, sino sólo los escrutadores sabemos (y no todos): mientras en la boleta hay una casilla para “candidatos no registrados”, en el acta que se levanta en la casilla hay un espacio para “partidos no registrados”. Es una pequeña gran diferencia este cambio de una palabra, a lo que hay que añadir que el espacio destinado para asentar el “partido” no permite anotar de cuáles o quiénes se trata, en el caso de ser varios.

Es decir, como escrutador estoy obligado a separar los “votos blancos” y contarlos como cualquiera de los otros, pero no hay posibilidad de desglosar los nombres anotados para elaborar una lista de “candidatos”. Estoy obligado a juntarlos a todos en una misma cuenta y tengo opción no obligada de desglosar el resultado en un borrador que no tendría validez legal a menos que fuere integrado en el paquete y debidamente notariado. La ley no prevé esta situación.

¿Qué significa esto? Para que lo veas mejor estudia la siguiente tabla. En ella expongo tres escenarios probables, simplificados y basados en las encuestas recientes, por lo que respecta a los candidatos registrados. Debajo de “otros” he anotado cualesquiera nombres para ejemplificar un desglose de “candidatos no registrados”.

VOTOS

CANDIDATO

Escenario A

Escenario B

Escenario C

AMLO

29

30

20

MADRAZO

25

28

25

CALDERÓN

30

29

21

MERCADO

1

1

3

CAMPA

2

1

3

OTROS (total)

13

11

28

Víctor González Torres

1

5

5

Jorge Castañeda

1

1

2

Subcomandante Marcos

4

1

3

Dr. Simi

2

1

1

Cantinflas

2

1

1

El chavo del Ocho

2

1

5

Toño de la Vega

1

1

11

TOTAL

100

100

100

En el primer escenario, la suposición es que el ganador para el puesto de Presidente de la República, por mayoría de votos sería claramente el Sr. Calderón. En el segundo escenario, la suposición es que el ganador sería López Obrador. En el tercer escenario, ganarían por mayoría de votos “otros”. Así lo consignaríamos los escrutadores en cada caso.

Digo que está en riesgo la gobernabilidad porque en los dos primeros escenarios, dada la distribución de los votos entre los candidatos registrados, a todas luces se observa que quien gane tendrá que pactar para gobernar sin ser afectado por la oposición, pues el bajo porcentaje en este ejercicio —que no contempla el abstencionismo estimado en un orden del 40%— muestra que estas elecciones dejarán como resultado un presidente con poca legitimidad. Esto de alguna manera es previsible tras el análisis de las encuestas independientemente de su factura o autor. Pero hay algo más.

El “fantasma” de la ingobernabilidad

En el tercer escenario, de ganar “otros”, la lógica obligaría a revisar el desglose y a partir de él resultaría que el ganador o es “Toño de la Vega” o una coalición formada por personas reales e identificables, además de personajes de ficción, alias o inclusive personalidades fallecidas. ¿Quién gobernaría?

Sé que tu reacción inmediata, querido lector, es aducir que este escenario es poco probable. Déjame decirte que no lo es tanto, para empezar porque, revisando los números, nuestro padrón electoral (con los defectos sabidos como que incluye personas muertas, homónimos, duplicidades, etc.) es de alrededor de 70 millones de votantes. De estos, conforme a las estimaciones de los estadísticos, alrededor de 13 millones caen en el grupo de los indecisos o “switchers” (para citar a De las Heras) o sea que representan el 18%, si a estos se suman los que se desencanten tras las campañas y decidan castigar a los políticos, el porcentaje podría elevarse a cerca del 20%. Lo que deja 80% para repartir entre 5 candidatos registrados. Equitativamente le correspondería a cada uno 16%. Como puedes ver, por sí solos, los indecisos pueden hacer que la balanza electoral se incline hacia la probabilidad de que nos gobierne “un fantasma” no registrado, a menos que todos se pongan de acuerdo y anoten uno y sólo un nombre, digamos por ejemplo el del actor Ernesto Gómez Cruz. Sólo así, el partido-candidato no registrado tendría cara, cuerpo e identidad reales y rastreables (a esto ha hecho su apuesta el Contador Víctor González Torres y, en su momento, Jorge Castañeda dirimió en tribunales internacionales).

Como la distribución de los votos, por sentido común no se efectúa equitativamente debido a las preferencias de los electores, la estimación es que entre los tres candidatos más fuertes se repartirá alrededor del 65% de los votos útiles (descontando el abstencionismo), es decir alrededor del 22% para cada cual con una diferencia de más-menos 8% como límite.

Segundo hecho a considerar. En Chile y otros países donde hay voto blanco, por ley está determinado que éste significa la anulación del voto, es una forma de abstencionismo registrado, un dato estadístico definido. En México, nuestra ley tiene enormes huecos al respecto, no define al “voto blanco” de ninguna manera aunque obliga a su conteo, por lo que efectivamente puede ganar la elección un candidato no registrado; pero cuando la identidad de este no es clara, no hay modo de legitimar al ganador si no es a través del juicio del Tribunal Federal Electoral (TRIFE).

Aquí viene el problema. Si de por sí la competencia está muy cerrada y se temen luchas postelectorales, impugnaciones y desacatos, imagina si gana un conjunto de candidatos no registrados no identificados (llamémoslos CANORNI, para generar una denominación que los empate con los OVNI). De inmediato los sí registrados se irían a la impugnación y las elecciones se dirimirían realmente en el TRIFE, algo que ya se está perfilando. Y qué decir de los CANORNI, tendría que establecerse cuál de ellos ganó.

En el ejemplo del tercer escenario, ganan los CANORNI con 28 votos a favor, y entre ellos, por mayoría de votos, Toño de la Vega. Primero habría que averiguar quién es este fulano. Luego, el candidato registrado Madrazo podría impugnar con base en que obtuvo más votos que el fulano (25 contra 11), pero no sólo él obtuvo más de 11. La lógica indica que omitir la mayoría de votosen cuanto conjunto (28 para “otros”) supondría una injusticia para Toño de la Vega, pero tomarlo en cuenta supondría una injusticia para los registrados. ¡Qué dilema! Y la ley no lo contempla y no se puede hacer ninguna reforma hasta que termine todo el proceso electoral.

En conclusión

Siguiendo el pensamiento del escritor portugués José Saramago en su novela “Ensayo sobre la Lucidez”, el voto blanco puede muy bien ser un instrumento en las manos del ciudadano para mostrar legal y legítimamente a la clase política no nada más su inconformidad con el sistema y el estado, sino algo más fundamental: la utilidad del voto inútil.

Hoy, la mayoría de los políticos hacen cuentas y malabares con el llamado voto útil, es decir el del votante que no se abstiene de emitir su parecer y su decisión, acertada o equivocada, en una boleta electoral. Este voto útil incluye al “voto duro” de los correligionarios y los simpatizantes aglomerados. Pero ninguno contempla al voto inútil, que implica una decisión y un mensaje ordenados y dirigidos, y que no es anárquico como el abstencionismo. El voto blanco, legalmente instituido, puede ser más que un mero dato estadístico, puede ser (como podría serlo en México el próximo 2 de julio) el fiel de la balanza que explicite a los políticos y a propios y extraños el grado de hartazgo de la ciudadanía o el grado de divorcio de la clase política respecto de los intereses de la nación y del pueblo.

Esto nos lleva a puntualizar algunas ideas cuya única pretensión es orientar al elector.

1. La boleta electoral cuenta con seis espacios útiles, uno de ellos para el voto blanco aún no debidamente normado, pero que puede introducir un cambio sustancial en la forma como podrían resultar las elecciones del próximo 2 de julio.

2. Es importante que sepas marcar debidamente tu voto, tu decisión, para lo cual te invito a que bajes y leas el manual para el funcionario de casilla ( http://www.ife.org.mx/portal/site/ife ), donde se especifica en qué casos cuenta el voto como válido. Además, debes estar preparado(a) para la eventualidad de que no lleguen los funcionarios, pues es probable que en el momento mismo de las elecciones se te invite a que ejerzas el rol. La ley lo establece. De pasada te recomiendo que revises la ley para que tengas claros cuáles son los delitos electorales en los que puede incurrir un ciudadano, funcionario o no.

3. Si no estás de acuerdo con ningún candidato, en vez de abstenerse de votar, vota en blanco. Este se contará, pero…

4. Si no te convence el sistema electoral actual, vota en blanco.

5. Si no te convence el sistema, pero simpatizas con alguno de los candidatos o partidos registrados, entonces vota por el que mejor te parezca. Pero vota, no te abstengas. Recuerda que el abstencionismo significa desinterés, apatía, “valemadrismo” y no refleja descontento o inconformidad, estos requieren expresión clara e institucionalizada.

6. Si estás convencido de los logros del sistema electoral mexicano, pero no simpatizas con alguno de los candidatos o partidos registrados, entonces vota en blanco y manda el mensaje de la necesidad de ajustar al sistema.

7. Si estás indeciso, porque ves en cada candidato o partido rasgos con los cuales comulgas parcial pero no totalmente, vota en blanco y ayuda al sistema a definir las tendencias y los perfiles de partidos y candidatos que te harían tomar decisiones más plenas y definitivas.

8. Si te vale, no votes ni en blanco. Abstente, pero entonces no esperes que el sistema adivine tu pensamiento y tus preferencias. La ciudadanía se define mediante la participación comprometida en los diferentes procesos que conforman a la nación. Quien se abstiene difícilmente puede ser considerado ciudadano en activo, aun cuando tenga sus papeles en orden.

9. Si votas en blanco, en la presente circunstancia, a menos que se dé un acuerdo generalizado sobre el nombre a anotar en el espacio respectivo, tu voto podría ser sólo un dato estadístico que habrá de evaluar el Tribunal especializado, y quizá gane tu candidato.

10. En cualquier caso, siempre es mejor votar, decidir, que no hacerlo.

Finalmente, seguramente has visto las campañas publicitarias para invitar a la juventud a emitir su voto el próximo 2 de julio. Es una campaña agresiva y que trata de sorprenderte. No caigas en el engaño de una intolerancia disfrazada. Nadie, absolutamente nadie puede, en un país libre como México, negarte tu libertad de expresión. Por el sólo hecho de vivir (y por lo tanto padecer) en México tienes todo el derecho de decir lo que te parece y lo que no, de quejarte del sistema y de los políticos, aun cuando no hayas participado activamente en su constitución y elección.

Voto y voz son dos derechos indubitables, mas no mutuamente incluyentes o excluyentes. Tú puedes votar o no y aún así tener voz. Tu voto no es tu voz, ni tu rock (como dice el anuncio), aunque se trate de una decisión expresada. Se trata de dos actos distintos, si bien complementarios. Decidir y expresar. Pero la expresión, la opinión pública, nunca podrá ser regla a diferencia de la decisión.

También es una falacia el argumento que trata de llevarte a contrapelo del abstencionismo, diciendo que no dejes que otros decidan por ti. Eso necesariamente tendrá que ocurrir, votes o no. Porque, a pesar de tu decisión individual, democráticamente será la mayoría quien decida quién gobernará, estés o no de acuerdo. Una es la satisfacción personal por el voto dado en conciencia, y otra muy diferente la satisfacción popular.

Analiza las propuestas y las personalidades de los candidatos. Conócelos. Conversa con tus allegados. Contrasta ideas y obras y solo sobre esa base decide.

El dilema verdadero no estriba en votar o no votar, sino en cómo y por quién votar.

AÚN ES TIEMPO

30 abril 2007

Por J. A. Vega de Castillejo

Tal vez a algunos lectores les parezca un poco tarde, si tomamos en cuenta que la época que vivimos es acelerada en sus expectativas y cada uno de nosotros cotidianamente se ve en la necesidad de correr para alcanzar hasta el más mínimo objetivo. Sin embargo, aún es tiempo para detenerse eventualmente, para mirar al pasado y reflexionar sobre los hechos, las decisiones plagadas de equívocos y aciertos que nos han llevado a ser lo que somos.
Esta columna y sección tiene esta finalidad: provocar un alto en el camino y proveer algunas ideas, comentarios, reflexiones en torno a cosas, momentos, situaciones, actos, personas o palabras que quedaron en el pasado y que, aun cuando aletargadas, siguen palpitando en la flaca memoria histórica del presente y con posibilidad de seguir influyendo en el porvenir.
Esperamos tener una respuesta nutrida de nuestros lectores, amigos y enemigos, propios y extraños, pues no es difícil que en el afán de construir una visión historicista de ciertos tópicos caigamos en yerros, faltemos a la verdad involuntariamente o exageremos las causas y efectos de lo narrado.
No se trata de una sección anecdótica. No pretende erigirse en especialista histórica. Por esto mismo apela a su buenos menesteres como lectores participativos, para corregir lo corregible, para completar lo justo, para ampliar la visión de los panoramas que se antojan expuestos en tiempo y destiempo.